En este momento en mi país (México) se vive una conmoción nacional, esto viene del caso de una pequeña de apenas 6 años de edad, la cual fue violentada y asesinada. Esta clase de noticias tienden a sacudirnos, a preguntarnos que nos está pasando como sociedad e individuos como para que algo así pase.

Esta clase de violencia no puede ser justificada en nuestras mentes, cuando hablamos de casos de violencia de género, por ejemplo, solemos darle parte de la responsabilidad a las víctimas y así intentamos nivelar la balance de quien hace el mal, peor en el caso de los menores, es imposible lograr congeniarlo, nos impacta, nos duele e indigna.

Según la UNICEF en México, los casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes son difícilmente denunciados, ya sea por temor al agresor, a la exposición pública, a la estigmatización, por desconfianza en las autoridades, por desconocimiento de los derechos o bien por la ausencia de mecanismos disponibles y accesibles para reportar y pedir ayuda.

De que estamos habalndo con Violencia Infantil

La Organización Mundial de la Salud define la violencia como el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte. Cuando hablamos de violencia infantil estamos englobando diferente formas de maltrato.

En general se considera como violencia contra los niños:

El maltrato físico, sin importar de parte de quien venga ya sean padre o cuidadores o ajenos.

Maltrato emocional o psicológico, cuando no se dan golpes físicos, pero se abusa psicológicamente del niño, por ejemplo gritándole insultos, poniéndole apodos, humillándolo etc.

Descuido Físico o Negligencia, es cuando no se le brinda a los menores el cuidado y la atención necesaria, provocando lesiones de forma accidental o malnutrición.

Abuso Sexual, es muy importante destacar que el abuso sexual no se refiere únicamente a mantener relaciones sexuales con un menor, ya sea de forzado o consensual,  implica también el exponer a los niños a estímulos sexuales no de acorde con su etapa del desarrollo como permitiendo que vean imágenes pornográficas, o hablarles de forma obscena, a tocarlos u obligarlos a tener interacciones sexuales, como tocamientos, etc.

UNICEF 2017

Cifras que Duelen

Según la OMS en un estudio reciente se estima que hasta mil millones de niños sufrieron violencia física, sexual o psicológica el año 2015.

Se calcula que cada año mueren por homicidio 41 000 menores de 15 años. Esta cifra subestima la verdadera magnitud del problema, dado que una importante proporción de las muertes debidas al maltrato infantil se atribuyen erróneamente a caídas, quemaduras, ahogamientos y otras causas.

Marcas imborrables

OMS 2016

A través de las consecuencias en la conducta y la salud mental, el maltrato puede contribuir a las enfermedades del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de transmisión sexual.

Más allá de sus consecuencias sanitarias y sociales, el maltrato infantil tiene un impacto económico que abarca los costos de la hospitalización, de los tratamientos por motivos de salud mental, de los servicios sociales para la infancia y los costos sanitarios a largo plazo.

¿Qué factores incrementan el riesgo de maltrato infantil?

La OMS ha identificado varios factores de riesgo de maltrato infantil. Aunque no están presentes en todos los contextos sociales y culturales, dan una visión general que permite comprender las causas del maltrato infantil.

OMS

Factores del niño

No hay que olvidar que los niños son las víctimas y que nunca se les podrá culpar del maltrato. No obstante, hay una serie de características del niño que pueden aumentar la probabilidad de que sea maltratado:

  • La edad inferior a cuatro años y la adolescencia;
  • El hecho de no ser deseados o de no cumplir las expectativas de los padres;
  • El hecho de tener necesidades especiales, llorar mucho o tener rasgos físicos anormales.

Factores de los padres o cuidadores

Hay varias características de los padres o cuidadores que pueden incrementar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

  • Las dificultades para establecer vínculos afectivos con el recién nacido;
  • El hecho de no cuidar al niño;
  • Los antecedentes personales de maltrato infantil;
  • La falta de conocimientos o las expectativas no realistas sobre el desarrollo infantil;
  • El consumo indebido de alcohol o drogas, en especial durante la gestación;
  • La participación en actividades delictivas;
  • Las dificultades económicas.

Factores relacionales

Hay diversas características de las relaciones familiares o de las relaciones con la pareja, los amigos y los colegas que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

  • Los problemas físicos, mentales o de desarrollo de algún miembro de la familia;
  • La ruptura de la familia o la violencia entre otros miembros de la familia;
  • El aislamiento en la comunidad o la falta de una red de apoyos;
  • La pérdida del apoyo de la familia extensa para criar al niño.

Factores Sociales y Comunitarios

Hay diversas características de las comunidades y las sociedades que pueden aumentar el riesgo de maltrato infantil, entre ellas:

  • Las desigualdades sociales y de género;
  • La falta de vivienda adecuada o de servicios de apoyo a las familias y las instituciones;
  • Los niveles elevados de desempleo o pobreza;
  • La disponibilidad fácil del alcohol y las drogas;
  • Las políticas y programas insuficientes de prevención del maltrato, la pornografía, la prostitución y el trabajo infantiles;
  • Las normas sociales y culturales que debilitan el estatus del niño en las relaciones con sus padres o fomentan la violencia hacia los demás, los castigos físicos o la rigidez de los papeles asignados a cada sexo;
  • Las políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que generan malas condiciones de vida o inestabilidad o desigualdades socioeconómicas.

Intervención y Prevención.

Siempre que queremos un cambio general hay que empezar por lo singular, existen muchos factores de riesgo que se pueden evitar con una buena educación y ambiente familiar saludable. Los niños que son criados en situaciones de violencia tienden a repetir ese patrón con sus hijos.

Si bien el hogar es donde podemos realizar una intervención inmediata, la realidad es que existen diferentes factores sociales que influyen y determinan demasiado, para estos existen diferentes programas ya elaborados, que serían de gran impacto como lo es el plan INSPIRE de la OMS desarrollado en  el 2016, donde se nos plantea el accionar que seguir para lograr revertir estas cifras, y poder asegurarles a nuestros niños una infancia sin violencia.

De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) –adoptada por Naciones Unidas el año 1989– Todos los menores de edad tienen derecho a la integridad física y psicológica y a la protección contra todas las formas de violencia.

En su artículo 19 exige a sus Estados parte adoptar “todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo”. (S. Larraín y C. Bascuñán 2009).

MEXICO somos Todos.

Sin embargo ahora más que nunca podemos decir que “De buenas intenciones están llenos los panteones”.  Ya que en 2016 México se sumó como uno de los países pioneros a la Alianza Global para Poner Fin a la Violencia contra Niñas, Niños y Adolescentes, comprometiéndose a implementar, como una prioridad nacional, acciones concretas que contribuyan a prevenir y atender la violencia a corto plazo.

Pero la realidad es muy diferente, ya que a 4 años de esa alianza aún seguimos sufriendo de violencia contra los más inocentes.

Así que como ciudadanos no nos queda más que pedirle al gobierno que cumpla con su parte y comprometernos a hacer la nuestra para poder generar un cambio radical de ruta, hacia un futuro libre de la violencia contra los niños, somos los adultos, tenemos que hacernos responsables.

Si quieres más información al respecto te dejo el link al plan INSPIRE.

https://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/inspire/INSPIRE_ExecutiveSummary_ES.pdf